Hielo marino en el ártico alcanza su segundo mínimo histórico

Todos los años, a fines de septiembre, la extensión del hielo marino en el Ártico se acerca a su mínimo anual. Pero este año, las cifras son preocupantes. Un reciente estudio del Instituto Alfred Wegener y de la Universidad de Bremen reveló que la extensión de hielo marino en el Ártico es de sólo 3.9 millones de kilómetros cuadrados. Se trata de la segunda vez en que el mínimo anual ha caído por debajo de los cuatro millones de kilómetros cuadrados desde que comenzaron las mediciones satelitales en 1979.

Desde finales de marzo a mediados de agosto, el área del Océano Ártico cubierta por hielo (definida como el área con una concentración de hielo marino de más del 15%) fue la más pequeña desde 1979. “Nuestros datos satelitales muestran que entre marzo y abril de 2019, hubo una disminución inusualmente grande en la extensión del hielo, de la cual el hielo marino del Ártico no pudo recuperarse”, explica Christian Haas, geofísico del Instituto Alfred Wegener y del Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina.

Sin embargo, desde la segunda quincena de agosto, la reducción estacional se desaceleró. El valor más bajo hasta ahora para 2019 fue de 3.82 millones de kilómetros cuadrados, observado el 3 de septiembre. Esto significa que este año, el promedio de septiembre podría ser inferior a 4 millones de kilómetros cuadrados por segunda vez en 40 años.

En octubre, los científicos analizarán los datos para todo septiembre y luego podrán hacer una evaluación final del mínimo de hielo marino en 2019. Pero parece poco probable que este año veamos un nuevo récord absoluto, bajo los de 3,4 millones de kilómetros cuadrados de capa de hielo marino observada en 2012. “Récord o no, este año confirma la reducción continua a largo plazo del hielo marino del Ártico como resultado del cambio climático, lo que hace cada vez más probable que en unas pocas décadas el Ártico estará libre de hielo en verano. Esto significará cambios drásticos en el Ártico, con consecuencias para el clima y los ecosistemas, así como para las personas “, dice Haas.

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